Tal día como hoy en la historia 13 de septiembre

Tal día como hoy en la historia 13 de septiembre

Hoy, 13 de septiembre, hace ya más de cuatro siglos que murió Felipe II. Y aunque cuando pensamos en él seguramente nos vienen a la cabeza el enorme poder de la monarquía española, las guerras, el imperio o el famoso monasterio de El Escorial, sus últimos años fueron bastante menos gloriosos. De hecho, terminó sus días prácticamente inmovilizado por la enfermedad, en una de las estancias de ese mismo monasterio que había mandado construir.

Felipe II nació en 1527 y fue hijo de Carlos V e Isabel de Portugal. Cuando heredó la corona española en 1556 tenía por delante una tarea bastante complicada: gobernar una enorme cantidad de territorios que estaban repartidos por distintos lugares de Europa y del mundo. Y lo hizo durante 42 años, hasta su muerte en 1598.

Fue un rey muy diferente de su padre. Mientras Carlos V pasó buena parte de su vida viajando de un territorio a otro, Felipe II prefería trabajar desde sus despachos y tenerlo todo, o casi todo, bajo control. Se dice que dedicaba muchísimas horas a leer informes, cartas y documentos y que quería conocer personalmente los asuntos que afectaban a sus territorios. No es casualidad que acabara siendo conocido como el Rey Prudente.

Su poder llegó todavía más lejos en 1580, cuando se convirtió también en rey de Portugal. Durante un tiempo, España y Portugal estuvieron bajo la misma corona y Felipe II pasó a controlar dos enormes imperios coloniales. Sus territorios se extendían por Europa, América, África y Asia. Era difícil encontrar otro monarca con un poder comparable.

Felipe II defendió con mucha firmeza el catolicismo en una Europa que estaba cada vez más dividida por los conflictos religiosos. Durante su reinado tuvo que enfrentarse a protestantes, rebeldes y a otras potencias que veían con preocupación el crecimiento de la monarquía española. Y, por supuesto, también tuvo que enfrentarse a Inglaterra.

En 1588 llegó uno de los episodios más conocidos de su reinado: la Armada Invencible. Felipe II envió una enorme flota desde Lisboa con la intención de invadir Inglaterra y acabar con el poder de Isabel I. El plan no salió como esperaba. La flota sufrió importantes pérdidas y tuvo que regresar a España. El fracaso fue un golpe muy fuerte para la imagen de la monarquía española, que hasta entonces parecía prácticamente imparable.

A Felipe II tampoco le acompañó especialmente la buena salud. Durante buena parte de su vida tuvo distintos problemas físicos y, en sus últimos años, la gota le provocaba unos dolores muy fuertes. En 1595 sufrió además una fiebre que duró nada menos que treinta días. Los médicos llegaron a pensar que no le quedaba mucho tiempo.

Y finalmente llegó 1598. El 30 de junio, Felipe II salió de Madrid rumbo a El Escorial. No era un viaje cualquiera. El rey estaba muy enfermo y ya no podía caminar, así que tuvo que ser trasladado en una silla de manos especialmente preparada para él.

El Escorial tenía un significado especial para Felipe II. El monasterio se había empezado a construir en 1563, después de la victoria española en la batalla de San Quintín, y con el tiempo se convirtió en uno de los grandes símbolos de su reinado. Allí había una residencia real, un monasterio, una biblioteca y también el lugar donde serían enterrados muchos miembros de la familia real. Curiosamente, sería también allí donde Felipe II pasaría sus últimos días.

Su estado empeoró mucho durante el verano. Los relatos de la época describen unos dolores bastante terribles. Según fray José de Sigüenza, que estuvo cerca del rey, la enfermedad lo había dejado prácticamente consumido. Llegó un momento en el que ni siquiera podían moverlo con facilidad para lavarlo o cambiarle la ropa.

Finalmente, en la madrugada del 13 de septiembre de 1598, Felipe II murió en El Escorial. Tenía 71 años.

Resulta bastante curioso pensar en el contraste. Felipe II había sido durante décadas uno de los hombres más poderosos de su época. Había gobernado territorios situados a miles de kilómetros, había participado en guerras y conflictos que cambiaron Europa y había llegado a controlar, durante unos años, los imperios de España y Portugal, y sin embargo, terminó sus días en una habitación, enfermo y prácticamente sin poder moverse.

Quizá por eso la figura de Felipe II sigue siendo tan interesante. Fue un rey admirado y criticado a partes iguales, muy religioso, extremadamente trabajador y también bastante controvertido. Para unos fue el gran defensor de la monarquía y del catolicismo; para otros, un gobernante autoritario y obsesionado con mantener su poder.

En cualquier caso, su reinado marcó uno de los momentos más importantes de la historia de España. Y hoy, 13 de septiembre, es una buena ocasión para recordar que hace 428 años murió en El Escorial uno de los reyes que más huella dejó en nuestra historia.

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