5 novelas españolas recomendadas para estudiantes de español con nivel A2

Alicia Domenech

Alicia Domenech

Cuando empiezas a aprender español, leer un libro completo puede parecer algo bastante difícil. Y, siendo totalmente sincera, al principio quizá lo sea. Los textos de los libros de clase están pensados para estudiantes, pero una novela escrita para hablantes nativos es otra cosa: aparecen muchas palabras nuevas, expresiones que no conoces y estructuras gramaticales que todavía no has estudiado.

Pero eso no significa que tengas que esperar a tener un nivel avanzado para empezar a leer en español.

Si tienes un nivel A2, lo importante es elegir bien, una novela demasiado complicada puede hacer que acabes abandonándola después de veinte páginas. En cambio, si eliges una historia que puedas seguir más o menos y que, además, te interese, la experiencia puede ser muy diferente.

Por eso, hoy quiero recomendarte cinco libros españoles que pueden ser una buena opción para estudiantes con un nivel A2. Algunos están dirigidos originalmente a niños o jóvenes, y otros tienen un lenguaje especialmente sencillo. No te preocupes si no entiendes todas las palabras: el objetivo no es traducir el libro entero, sino acostumbrarte poco a poco a leer en español.

1. Fray Perico y su borrico, de Juan Muñoz Martín

Probablemente esta sea una de las opciones más fáciles de la lista y, por eso, puede ser una buena novela para empezar.

La historia cuenta las aventuras de Fray Perico, un fraile que llega a un convento acompañado de su inseparable borrico. Desde el primer momento empiezan a ocurrir todo tipo de situaciones divertidas, muchas de ellas provocadas por los errores y despistes del protagonista.

Es una novela escrita originalmente para niños, así que el lenguaje es bastante sencillo y los capítulos no son demasiado largos. Esto puede ser una ventaja si todavía no estás acostumbrado a leer mucho en español.

Además, la historia tiene bastante humor y eso siempre ayuda a que la lectura sea más agradable.

Te la recomiendo porque utiliza una narración bastante clara y las situaciones son fáciles de entender. También es una buena opción para ganar confianza antes de intentar leer libros más largos o complejos.


2. El pirata Garrapata, de Juan Muñoz Martín

Si te gustan las aventuras y las historias un poco disparatadas, esta puede ser una buena opción, yo la leí de pequeña y me encantó, por eso te la recomiendo.

El protagonista es Garrapata, un pirata bastante peculiar que vive todo tipo de aventuras junto a su tripulación. No es precisamente el pirata más valiente ni el más elegante del mundo, pero precisamente ahí está parte de la gracia de la historia.

Al igual que Fray Perico y su borrico, es una novela dirigida originalmente a un público infantil. Por eso, el lenguaje suele ser bastante accesible y la historia avanza de una manera clara.

Eso sí, como ocurre en muchas historias de aventuras, encontrarás vocabulario relacionado con barcos, viajes y piratas que quizá no conozcas. No pasa nada. Muchas palabras se pueden entender por el contexto y otras ni siquiera son necesarias para seguir la historia.


3. Papel mojado, de Juan José Millás

Esta novela es un poco diferente de las anteriores y puede ser una buena opción si ya tienes un A2 alto o estás empezando a acercarte al nivel B1.

La historia comienza cuando Manolo recibe una llamada de madrugada. Su amigo Luis ha muerto y, aunque al principio parece un suicidio, Manolo empieza a sospechar que quizá las cosas no son exactamente como parecen.

A partir de ahí comienza una investigación que mezcla misterio y humor.

Una de las razones por las que puede resultar atractiva para estudiantes es que la historia engancha. Y cuando quieres saber qué ha ocurrido, es más fácil seguir leyendo aunque no entiendas alguna palabra.

El lenguaje no es tan sencillo como el de los dos libros anteriores, así que yo la dejaría para estudiantes que se hayan alcanzado el nivel A2 superior.


4. Los futbolísimos, de Roberto Santiago

Si te gusta el fútbol (o simplemente las historias de grupos de amigos), puedes probar con alguno de los libros de la colección Los futbolísimos.

Los protagonistas son un grupo de niños que forman parte de un equipo de fútbol y que, además de jugar partidos, se encuentran con misterios y situaciones bastante extrañas que tienen que resolver.

Cada libro cuenta una aventura diferente, así que no tienes que leer toda la colección (hay mas de 30 libros). Puedes empezar por el primero y ver si te gusta.

El lenguaje está pensado para lectores muy jóvenes y los diálogos son bastante frecuentes. Esto puede ayudar mucho a los estudiantes porque los diálogos suelen parecerse más al español que encontramos en situaciones cotidianas.

Por supuesto, encontrarás algunas expresiones coloquiales y palabras nuevas, pero el contexto y las situaciones hacen que sea relativamente fácil entender la trama, es una buena opción porque tiene bastante diálogo, capítulos ágiles y una historia fácil de seguir. Además, si te gusta el primero, tienes muchos más libros para continuar practicando.


5. El largo verano de Eugenia Mestre, de Pilar Molina Llorente

Si buscas una novela española pensada para lectores jóvenes, El largo verano de Eugenia Mestre puede ser una buena opción para un nivel A2.

La protagonista es Eugenia, una chica que pasa el verano en un pueblo y vive una serie de experiencias que van haciendo que ese verano sea bastante más especial de lo que esperaba. La historia combina situaciones cotidianas con aventuras y algunos misterios, por lo que resulta fácil seguir lo que va ocurriendo.

Al estar dirigida a un público juvenil, el lenguaje es bastante accesible y aparecen muchas situaciones y conversaciones que pueden resultar interesantes.

Eso sí, como siempre digo, que una novela sea adecuada para A2 no significa que vayas a entender todas las palabras. Habrá vocabulario nuevo y algunas expresiones que tendrás que buscar, pero la historia te ayudará bastante a entenderlas por el contexto.


¿Y si no entiendo muchas palabras?

Esta es, probablemente, la mayor preocupación cuando empiezas a leer en español. Ves una página llena de palabras que no conoces y piensas: «No voy a poder leer este libro».

Pero no necesitas entender todo.

Mi consejo es que primero intentes leer sin el diccionario. Intenta comprender qué está pasando. ¿Quiénes son los personajes? ¿Dónde están? ¿Qué ha ocurrido? Después, si hay una palabra que aparece muchas veces o que parece importante para entender la historia, puedes buscarla.

Pero no traduzcas cada palabra, de verdad, si buscas todo, vas a pasar más tiempo mirando el diccionario que leyendo. Y probablemente terminarás cansándote.

Al principio puedes intentar leer solo unas pocas páginas cada día. No hace falta leer un capítulo entero si te resulta demasiado. Lo importante es ir acostumbrándote poco a poco.

Y si un libro te parece demasiado difícil, no pasa nada por dejarlo. Eso no significa que no tengas nivel para leer en español. Quizá simplemente has elegido un libro que todavía no es adecuado para ti.

Poco a poco irás entendiendo más, necesitarás consultar menos palabras y tendrás más confianza para enfrentarte a libros algo más difíciles.

Y quién sabe, quizás dentro de poco tiempo puedas pasar de estas lecturas a algunas de las novelas que recomendaba para estudiantes de nivel B1.

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